Tomo 008: Frogmación 8: ¿Cómo me inicie en el mundo de los videojuegos? | Códice Frogames
Volumen 8 · Frogmación Podcast

Frogmación 8: ¿Cómo me inicie en el mundo de los videojuegos?

Por Juan Gabriel Gomila • 2 Mayo, 2022 • Tiempo estimado: 18 min

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Episodio 8: ¿Cómo me inicie en el mundo de los videojuegos?

Video del Episodio

Raíces y ZX Spectrum

Un viaje nostálgico a los cimientos tecnológicos de Frogames. En este tomo, celebramos la cultura 'friki' no como un pasatiempo, sino como el combustible intelectual que impulsó una carrera en la programación y la educación de alto nivel.

Juan Gabriel nos traslada a la era del ZX Spectrum, recordando cómo el asombro de cargar un juego desde una cinta de casete despertó la chispa de la creación. No bastaba con jugar; había que entender cómo funcionaba ese mundo digital para poder construir uno propio. Esa curiosidad infantil es la base del pensamiento algorítmico moderno.

Este capítulo reivindica el valor de las pasiones personales. Ser un 'friki' apasionado es, en realidad, poseer la superpotencia de la persistencia: la capacidad de no rendirse ante un bug y de mantener siempre el asombro activo frente a una pantalla.

Puntos Clave

  • La influencia de la informática clásica (ZX Spectrum) en el desarrollo actual.
  • Cómo los videojuegos desarrollan el pensamiento lógico y la resolución de problemas.
  • La curiosidad como el activo más valioso de un programador.
  • Reivindicación de la cultura geek como motor de innovación profesional.

Curiosidad Pura

El mejor programador no es el que sabe más sintaxis, sino el que nunca perdió el asombro de un niño frente a una pantalla.

Códice del Episodio

Frogmación Podcast. Capítulo 8: ¿Cómo me inicié en el mundo de los videojuegos?

Muy buenas a todos y bienvenidos a un nuevo episodio de nuestro Frogmación Podcast. Hoy os traigo algo un poco más personal de lo habitual: la historia de cómo fueron mis inicios en el mundo de los videojuegos. No desde el punto de vista profesional al que me dedico hoy, sino desde mi experiencia más pura como jugador.

Es curioso, pero es algo que no admití públicamente hasta bien pasados los veinte años. Creo que ya incluso había terminado la carrera de Matemáticas cuando acepté abiertamente que me encantaba jugar a videojuegos y que tenía esa faceta "friki".

En aquella época, finales de los 90 e inicios de los 2000, ser un apasionado de los videojuegos se veía como algo extraño, algo de "frikis" en el sentido peyorativo de la palabra. Se esperaba que hiciéramos cosas más "normales" como ir al parque o jugar al fútbol (deporte que, por cierto, nunca me gustó). Dentro de mi círculo de amigos nos sentíamos cómodos, pero hacia fuera no era mi carta de presentación. Hoy, por suerte, eso ha cambiado radicalmente: nacemos con un móvil o una tablet bajo el brazo y el gaming está plenamente normalizado.

Mis primeros pasos: La era de los 16 bits

Mi primera consola fue la Super Nintendo, que todavía conservo en mi salón como una auténtica reliquia... ¡y que todavía funciona! Recuerdo perfectamente esos cartuchos a los que había que soplarles para quitarles el polvo o la electricidad estática antes de que cargaran correctamente.

De esa etapa, tres juegos marcaron mi infancia con una diferencia abismal:

1. Super Mario All-Stars: Era una compilación fantástica que incluía los tres primeros Super Mario Bros, el Super Mario World y los míticos "The Lost Levels". Al ser un pack tan completo, nunca me cansaba de él.

2. Donkey Kong Country 3: Este fue el "Dark Souls" de mi época. Tenía una dificultad increíble para un niño pequeño, con niveles que me resultaban agotadores pero fascinantes. Además, estaba totalmente en inglés. Imaginaos a un Juan Gabriel de cinco años intentando entender qué quería el "Tío Willy" o dónde estaba el ítem que me pedían sin tener ni idea del idioma.

3. Kirby Super Star (Kirby Fun Pak): Un pack divertidísimo de siete juegos en uno donde explorábamos las historias de Kirby contra el Rey Dedede y Meta Knight. Son sagas que todavía persisten y se siguen remasterizando hoy en día.

El gran salto: De los cartuchos al CD-ROM

Con la llegada del CD-ROM, el mundo cambió. Más capacidad, modelos 3D, música orquestal y una profundidad que antes era impensable. Fue entonces cuando llegó la consola que realmente me cambió la vida: la PlayStation original.

Si miro atrás, creo que le dediqué más horas a la PlayStation 1 que a sacarme la carrera de Matemáticas. Estos son los cinco títulos que definieron mi ADN como jugador y desarrollador:

* Metal Gear Solid: La historia de Solid Snake fue un antes y un después. Me enfrentó a decisiones morales durísimas (como tener que eliminar a personajes queridos) y me enseñó mecánicas de sigilo que luego buscaría en juegos como Syphon Filter o Splinter Cell.

* Resident Evil 2: Pasé un miedo atroz. Recuerdo perfectamente el pánico de moverme con cámaras fijas, escuchar el sonido de un zombie y no saber por dónde me iba a venir el ataque. Esa gestión de inventario, donde solo tenías tres balas para veinte enemigos, configuró mi amor por los desafíos tácticos.

* Final Fantasy VII: Mi entrada triunfal en mi género favorito: el RPG. Fue un regalo de Navidad que no esperaba. Descubrí que los videojuegos no eran solo saltar sobre champiñones, sino que podían contar historias complejas y dramáticas. De ahí pasé a Chrono Trigger y Legend of Dragoon, dos joyas que siempre defenderé.

* Crash Bandicoot 3: Warped: La saga de plataformas que mejor supo evolucionar. El nivel del puente en el primer juego era una tortura, pero el tercero, con sus niveles de moto y bazucas de fruta, era pura diversión técnica.

* Gran Turismo: Aquí nació mi pasión por el mundo del motor. Sacarse las licencias con copa de oro se convirtió en una obsesión. Hoy en día tengo un simulador de conducción profesional, y todo empezó con esos pixeles en mi PlayStation 1.

Por qué importan los videojuegos

Si hoy me dedico a enseñar matemáticas, diseño de juegos y programación, es en gran parte gracias a haber pasado horas ajustando parámetros en un coche de Gran Turismo o gestionando estadísticas en un Final Fantasy. Los videojuegos son una forma de modelización, de lógica aplicada y de resolución de problemas.

Por eso, a los padres que me escucháis: no cortéis el acceso a los videojuegos de vuestros hijos (bajo control, por supuesto). Si mis padres no me hubieran comprado esa Super Nintendo o esa PlayStation, el Juan Gabriel de hoy no existiría.

Espero que os haya gustado este viaje al pasado. Si queréis que hable de bandas sonoras, curiosidades técnicas o hagamos una segunda parte, ¡dejadmelo en los comentarios!

Nos vemos en el siguiente capítulo de nuestro Frogmación Podcast.

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