Contenidos
- Clic, guardar, siguiente: el trabajo que nadie quiere hacer
- Un solo prompt, y ni siquiera me lo curré
- ¿Millones de tokens? Ni de lejos
- Lo que hizo Claude sin que se lo pidiera
- La pregunta incómoda: ¿qué le doy ahora a un alumno en prácticas?
- 181 de 190, y la única decisión que no tomó por mí
- La idea clave: o aprendes al ritmo de la IA, o te vas a la montaña
- Preguntas Frecuentes
Crear un curso online tiene una parte bonita y una parte que nadie te cuenta. Y hace unas semanas descubrí que Claude podía encargarse de buena parte de la segunda. La bonita es diseñar el temario, grabar los vídeos, preparar los PDF. La otra es lo que viene después: entrar en cada clase, una por una, y quitarle el modo borrador.
Es trabajo de machaca puro. Clic, clic, guardar, siguiente. Y con cientos de clases, se te van horas que podrías dedicar a crear.
Así que le pasé ese trabajo a Claude. No a un script que me hubiera currado durante días: a la IA, con un solo prompt, controlando mi navegador. Yo me limité a mirar con las manos quietas delante del teclado. Para que quede claro desde el principio: esto no es contenido patrocinado, es lo que vi en mi propio ordenador.
Te cuento qué le pedí, cuánto me costó, las dos cosas que hizo sin que se las pidiera, el resultado final y la pregunta incómoda que me dejó para el día siguiente.
Clic, guardar, siguiente: el trabajo que nadie quiere hacer
En Frogames usamos Thinkific como plataforma de cursos. Mi flujo es siempre el mismo: subo las clases en modo borrador (los HTML, los vídeos, los materiales), compruebo que todo está bien y, cuando lo está, voy desmarcando el borrador lección a lección para publicarlas.
Thinkific no tiene un botón de «publicar todas las clases». Me habría venido bien, pero entiendo por qué no está: la idea es que revises que todo está correcto antes de darle al botonazo grande de publicar el curso.
El curso de ese día era el Workbook Interactivo de Francés nivel B1. A mí cada clase me cuesta una media de 5 o 6 segundos entre clics y guardar. En pantalla, Claude pasaba de una clase a la siguiente en segundo y medio, dos segundos.
Un solo prompt, y ni siquiera me lo curré
Este fue el encargo completo, tal cual lo escribí: «Si te abro Thinkific en el navegador, puedes ir clase por clase y desmarcar el check de draft ahora que ya he subido todas las clases correctamente».
Nada de instrucciones paso a paso. Lo analizó y me puso una condición: tenía que ser en Chrome, no en Safari, que es donde yo trabajo normalmente en el Mac. Después me hizo un par de preguntas para no meter la pata:
- Si era solo este curso o había varios.
- Si existía algún botón de publicar todo.
Le respondí que solo el workbook de francés y le pasé la URL de la primera clase. A partir de ahí, a saco: abrir página, interactuar, ejecutar script, cargar herramientas. Cuando empecé a grabar ya llevaba unos siete minutos trabajando solo.
Esto es lo que se conoce como un agente: una IA que no solo responde, sino que actúa sobre tus herramientas hasta terminar la tarea. Si quieres entender cómo funcionan por dentro y construir los tuyos, es justo lo que trabajamos en el curso de Ingeniería de Agentes de IA.
¿Millones de tokens? Ni de lejos
Lo primero que piensas al ver algo así es que te va a fundir el sueldo en tokens. Pues no. Mientras grababa vi el contador pasar de 3.000 a 4.000 y a 5.000, y ahí se quedó, en torno a los 5.000 tokens. Había cargado 14 herramientas y aun así el consumo fue mínimo.
Para ponerlo en contexto: pedirle a una IA que analice una página web y te haga un resumen ya se va por encima de esa cifra. Publicar un curso entero salió más barato que resumir una web.
Y si dejamos los tokens y pensamos en tiempo, la cuenta es todavía más clara. Contando todo el proceso me voy a unos diez segundos por clase. Con un curso de 400 clases, eso es más de una hora de clic, clic, publicar. Trabajo de machaca en estado puro.
Lo que hizo Claude sin que se lo pidiera
La velocidad me impresionó, pero lo que me dejó tocado fueron dos momentos que nadie le había encargado.
El doble espacio de la clase 5.11
En plena faena, Claude se detuvo para avisarme: el título de la clase 5.11 tenía espacios dobles, y lo iba a normalizar con espacios simples. Yo no le había pedido revisar títulos. Y siendo honesto, ese doble espacio no lo habría visto en la vida.
Mientras tanto, ya iba por el tema 5. Yo, a mano, seguiría por el 2 o el 3.
La página que se quedó en blanco
Un rato después, Thinkific se quedó en blanco. Se rompió sola, seguramente de tanto pasar de página en página tan rápido. Claude recargó y siguió como si nada. Yo solo le había pedido aprobar clases, y cuando se encontró una piedra en el camino la sorteó como si ya hubiera recorrido ese camino antes.
Esa es la diferencia con un script de los de toda la vida: un script se para en el primer imprevisto, el agente lo resuelve. Si te apetece empezar a quitarte trabajo repetitivo de encima sin ser programador, el curso de agentes y automatizaciones con n8n es un buen punto de partida.
La pregunta incómoda: ¿qué le doy ahora a un alumno en prácticas?
Aquí viene la parte que no me deja tranquilo. Cada año me llaman para que acoja a dos, tres, cuatro o cinco alumnos en prácticas para que hagan sus 400 horas. Y pensándolo como empresario, me pregunto qué les voy a dar.
Durante años, la puerta de entrada de mucha gente a la tecnología ha sido ese trabajo menor: rellenar un Excel, subir un material, revisar un contenido, hacer clic. Todo lo que sea trabajo automático está llegando a su fin, y eso es una lástima, porque se cierra la vía por la que muchos juniors empezaban.
Si estás empezando, la conclusión práctica es que hacer de manos ya no te abre la puerta. Lo que vale es saber qué pedirle a la IA, revisar lo que hace y decidir cuándo pararla. Y ojo, que lo que vi probablemente no es ni un 1 % de lo que la inteligencia artificial llegará a hacer.
181 de 190, y la única decisión que no tomó por mí
Al final, Claude me dejó un informe: 181 lecciones publicadas de las 190 del curso. Aparte, me separó las clases que ya estaban desmarcadas y los exámenes finales, y me listó las dos incidencias que se había encontrado: el doble espacio del título y la página que se había caído.
Y cerró con una frase que me pareció lo más sensato de toda la sesión: me faltaba una decisión. El curso entero seguía en borrador, y eso no lo iba a cambiar él. El botón de publicar el curso lo tenía que pulsar yo. Me dejó la pestaña abierta en Chrome para revisar.
¿Revisar qué? No se había dejado ni una sola clase. Aun así, que el agente sepa dónde está el límite de lo que decide solo es justo lo que quieres cuando le das acceso a tus herramientas.
La idea clave: o aprendes al ritmo de la IA, o te vas a la montaña
En el tiempo que tardé en grabar el vídeo, Claude me publicó un curso entero. Lo siguiente que le voy a encargar es el de francés nivel B2: como ya tengo los ficheros creados, quiero que se ocupe de subir los títulos, subir los contenidos y aprobar las lecciones una por una.
Hace nada hablábamos de que la IA ya era capaz de abrir Blender y ponerse a modelar. Ahora publica cursos, corrige erratas que no le señalas y sortea los fallos de la plataforma. Esto avanza tan rápido que en unos meses lo que sabemos hoy habrá vuelto a cambiar.
Las opciones me parecen dos. O aprender, aprender y aprender a un ritmo casi descerebrado, 24/7. O colgar los hábitos, dejar la tecnología e irse a la montaña a sembrar mazorcas de maíz como un ermitaño. No nos va a quedar más remedio que la primera.
Si quieres empezar ya, el curso De Vibe Coder a Ingeniero Agéntico es una buena forma de pasar de mirar lo que hace la IA a dirigirla tú. Y en el blog tienes más artículos sobre lo que está pasando con estas herramientas.
El trabajo de machaca ya tiene quien lo haga. El criterio sigue siendo tuyo.
Preguntas Frecuentes
¿Puede Claude publicar clases automáticamente en Thinkific?
Sí. Claude puede controlar el navegador, acceder a las lecciones y quitarles el modo borrador una por una, sin necesidad de programar un script.
¿Cuántas clases consiguió publicar Claude?
Claude publicó 181 lecciones de un curso de 190, identificando las que ya estaban publicadas y separando los exámenes finales.
¿Cuántos tokens consumió Claude durante la automatización?
Durante la sesión observada, el consumo rondó los 5.000 tokens, incluso utilizando 14 herramientas para interactuar con el navegador.
¿Qué ocurre si Claude encuentra un error mientras automatiza una tarea?
Puede detectar problemas y tratar de resolverlos. En este caso, corrigió un título con espacios dobles y recargó una página de Thinkific que se había quedado en blanco.
¿Puede Claude automatizar tareas sin saber programar?
Sí. En este ejemplo bastó un prompt en lenguaje natural para que Claude ejecutara una tarea repetitiva en Chrome, aunque el usuario tuvo que supervisar el resultado y decidir cuándo publicar el curso completo.