Contenidos
- Por qué me compré las Ray-ban Meta (y no fue por el anuncio)
- Primeras impresiones: unas Ray-Ban normales y corrientes
- El asistente que llevas en la cara (y la traducción que no llega)
- La prueba de fuego: las Ray-ban en moto
- La IA en el día a día: menos de lo que promete
- La idea clave: compra el uso, no el anuncio
- Preguntas Frecuentes
Casi todos los gadgets de inteligencia artificial que se anuncian como «el futuro que llevas puesto» acaban igual: en un cajón, a las pocas semanas. Y las gafas Ray-Ban Meta tenían todas las papeletas para seguir el mismo camino. He visto morir dispositivos de este tipo en menos de un mes, y no tenía ninguna gana de que me pasara lo mismo con 500 euros.
El problema de casi todas las reviews es que se graban en el salón, con buena luz y sin ruido. Ahí cualquier aparato queda bien. Lo que no te enseñan es qué pasa cuando hay viento, vibración y movimiento, o cuando le pides al asistente algo que no viene en el guion del anuncio.
Así que hice lo contrario: me compré las gafas de Meta con Ray-Ban con mi dinero (nadie me las ha regalado ni el vídeo del que sale este artículo está patrocinado) y me las llevé puestas en una salida en moto. Si graban y suenan bien ahí, graban y suenan bien en casi cualquier sitio.
Te cuento por qué las compré, qué se siente al ponértelas, qué tal funciona el asistente (incluida la traducción, que fue un chasco), cómo salió la prueba en moto, para qué sirve la IA en el día a día y, al final, mi veredicto sin rodeos.
Por qué me compré las Ray-ban Meta (y no fue por el anuncio)
No fue por la promesa de manos libres para siempre que vende Meta. Fue por curiosidad real: ¿un asistente de IA que llevas encima todo el día sirve de algo si programas o creas contenido?
Y había un motivo muy concreto. Tengo un viaje a Japón por delante y el idioma es claramente uno de los problemas. Las gafas se presentan con traducción simultánea como una de sus funciones estrella, y quería saber si me iban a sacar del apuro. Spoiler: de momento, no. Ahora te enseño por qué.
Primeras impresiones: unas Ray-Ban normales y corrientes
El packaging es bonito. Vienen en un estuche que tiene una luz de color para indicarte cuánta batería le queda, y las gafas se cargan dentro: el cargador está justo en el puente, con una conexión magnética en el interior de la caja. A partir de ahí, te las pones como unas gafas cualquiera.
Y esa es la primera sensación: son unas Ray-Ban normales. No hay ningún «guau» inmediato. Suena un pequeño aviso al ponértelas y poco más.
Lo que sí sorprende nada más usarlas es otra cosa:
- El peso: pesan poco para todo lo que llevan dentro.
- La cámara no se nota: no tienes la sensación de llevar un aparato en la cara.
- Grabar sin sacar el móvil: esto sí cambia cómo grabas contenido del día a día.
Olvídate de ir de incógnito
Cada vez que haces una foto se enciende una lucecita en la parte delantera y suena un aviso en las gafas. Cuando grabas vídeo, la luz se queda parpadeando todo el rato. Cualquiera que te mire sabe que estás grabando. Lo de ir en plan espía de Misión Imposible, va a ser que no. Y me parece bien que sea así.
Las lentes que se oscurecen (si hay mucho sol)
Mis lentes se oscurecen con el sol. Pero tiene que haber sol de verdad: le apunté con la linterna del móvil para simularlo y ni se inmutaron. Si las quieres como gafas de sol, mi experiencia es que oscurecen poco.
El asistente que llevas en la cara (y la traducción que no llega)
Aquí está lo interesante: un asistente de inteligencia artificial integrado y siempre disponible, encima de tu cara. Se invoca diciendo «Hey Meta». Le pido que haga una foto y la hace al instante, con su lucecita.
Si lo que te pica es cómo se construye por dentro este tipo de IA con la que hablas y que te ayuda, en el curso De Vibe Coder a Ingeniero Agéntico aprendes a programar tus propios asistentes paso a paso.
La prueba de la traducción
Lo que yo quería de verdad era decirle «Hey Meta, traduce simultáneamente del japonés al español». No funciona así. La traducción hay que lanzarla desde la aplicación del móvil: le das a iniciar, alguien habla (yo simulé un «konnichiwa»), le das a detener y entonces te traduce. Y a veces ni eso.
Para un dispositivo de esta gama y este precio, esperaba que lo hiciera al dedillo. Los nuevos AirPods que ha presentado Apple ofrecen esto y más por una quinta parte del precio.
Dicho esto, creo que la parte de IA de las Ray-ban va a mejorar: cada semana veo una actualización nueva de las gafas en la aplicación, que es desde donde se gestiona absolutamente todo. El control físico, en cambio, es muy fácil: con un gesto subes o bajas el volumen y con un toque pones o quitas la música.
La prueba de fuego: las Ray-ban en moto
¿Por qué en moto? Porque reúne todo lo que puede salir mal: viento, casco, vibración y movimiento constante. Fui en mi scooter eléctrica, que no hace ruido y me deja hablar mientras grabo, siempre por ciudad y a menos de 50 kilómetros por hora.
El resultado general es bastante bueno. Para grabar vídeos en movimiento, el resultado es mejor de lo que cabría esperar, y la resolución, francamente, no está mal. Con la visera bajada (un entorno algo más cerrado) el audio mejora. El sonido es, eso sí, el punto más flojo del conjunto.
Lo que falla
- ❌ El viento se cuela en el audio a partir de cierta velocidad. Y si se nota por debajo de 50 en ciudad, imagínate en autopista.
- ❌ La estabilización no es magia. Pasé por varios badenes y se nota el traqueteo. En una carretera mala, el efecto se multiplica.
- ❌ La batería baja rápido si grabas tramos largos.
- ❌ Cinco minutos máximo por vídeo. A los cinco minutos te corta. Si quisiera grabar una ruta por toda la sierra de Mallorca, me quedaría a mitad. Para mí es uno de los mayores peros que tienen hoy estos dispositivos.
Lo que sí funciona
- ✅ Planos imposibles con el móvil: la vista en primera persona desde la moto, sin montar ningún soporte.
- ✅ Un audio más limpio de lo esperado fuera de los tramos con más viento o con la visera cerrada.
Y en interior, donde paso el 80 % del tiempo
Para comparar, grabé también en casa, en el escenario donde suelo grabar casi todo, con la cámara y las gafas a la vez. Sin viento ni movimiento, el audio gana bastante. Para un creador que quiere hacer un TikTok de menos de cinco minutos, es un buen dispositivo. Caro, pero bueno.
La IA en el día a día: menos de lo que promete
Más allá de grabar, ¿para qué sirve el asistente de las Ray-ban cuando programas, trabajas o vas por la calle? La respuesta corta es: para poco.
- Necesitas el móvil cerca, y a veces abierto y operándolo tú.
- No entiende bien en sitios con ruido.
- Hay funciones que dependen demasiado de la aplicación y se quedan cortas. Alguna vez le he pedido música y me ha dicho que la ponga desde el móvil. Para eso no necesito unas gafas de 500 euros.
Donde sí ayuda
Dictar ideas. Le dices que tome una nota y la toma bien. Vas caminando, se te ocurre que tendrías que programar algo, una clase o el vídeo de YouTube de la semana que viene, y lo apuntas sin sacar nada del bolsillo.
Las manos libres cuando estás trabajando con algo delante y no quieres soltarlo. Eso está bastante bien, aunque por sí solo no justifica el gasto.
La traducción sobre la marcha, en cambio, tiene muchas limitaciones y encima te obliga a tener el móvil abierto. Las aplicaciones de traducción de Google o de Apple hacen lo mismo y, en mi experiencia, son más precisas.
Si al leer esto piensas que tú querrías que esa nota dictada acabara directamente en tu lista de tareas o en tu calendario, eso se puede construir. En el curso Constructor de IA con n8n montas agentes de IA, agentes de voz y automatizaciones que hacen ese tipo de trabajo por ti.
La idea clave: compra el uso, no el anuncio
¿Merecen la pena las Ray-Ban Meta? Depende de para qué las quieras.
Sí, si les vas a dar un uso real: grabar contenido sin depender del móvil, o llevar un asistente encima mientras trabajas. Pienso, por ejemplo, en alguien que hace repartos todo el día, que necesita llamar a clientes o tomar notas de quién ha pagado y quién estaba en casa. Ahí te ahorran tiempo y son una buena compra.
No, si las compras solo por la promesa del anuncio de Meta. La IA todavía depende demasiado del móvil, la traducción no está a la altura y los cinco minutos de grabación máxima limitan mucho. Han mejorado muchísimo respecto a modelos anteriores, pero aún les falta un pelín.
Estas gafas no tienen pantalla: la tecnología no se superpone a lo que ves. Si lo que te atrae es justo eso, construir experiencias que mezclan lo digital con el mundo real, el Máster en Realidad Aumentada con Unity es un buen punto de partida. Y en el blog tienes más reviews y análisis de tecnología como este.
Antes de pagar, pregúntate qué vas a hacer con ellas el martes que viene.
Si no tienes respuesta, déjalas en la tienda.
Preguntas Frecuentes
¿Merece la pena comprar las Ray-Ban Meta?
Depende del uso. Son útiles para grabar vídeos en primera persona y utilizar funciones manos libres, pero su precio de 500 euros es difícil de justificar solo por la IA.
¿Cuánto tiempo pueden grabar las Ray-Ban Meta?
Las Ray-Ban Meta permiten grabar vídeos de hasta 5 minutos por clip. Esta limitación puede resultar incómoda para grabaciones largas.
¿Las Ray-Ban Meta traducen conversaciones en tiempo real?
Disponen de funciones de traducción, pero tienen limitaciones. En la prueba fue necesario utilizar la aplicación del móvil y los resultados no siempre fueron precisos.
¿Qué tal graban las Ray-Ban Meta en movimiento?
La calidad de vídeo es bastante buena, incluso en moto. Sin embargo, el viento afecta al audio y las vibraciones pueden perjudicar la estabilización.
¿Se pueden utilizar las Ray-Ban Meta sin móvil?
Algunas funciones básicas funcionan sin sacar el teléfono, pero muchas características del asistente de IA necesitan conexión con el móvil o utilizar su aplicación.